sábado, 8 de mayo de 2010

ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA VIII ÍNDICE Prefacio

ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA VIII

Elman Bacher
Studies in Astrology
(1962)

LA
FRATERNIDAD
ROSACRUZ

THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP

P.O. Box 713
Oceanside, CA. 92049-0713 USA

http://www.rosicrucian.com/foreign/spanish.htm

Spanish@rosicrucianfellowship.org



ÍNDICE

Prefacio,

Introducción,

Capítulo I
El Mapa Nupcial,

Capítulo II
El Matrimonio,

Capítulo III
La Paternidad,

Capítulo IV
La Niñez,

Capítulo V
La Adolescencia,

Capítulo VI
La Fraternidad,

Capítulo VII
El Signo Solar,

Capítulo VIII
El Espectro Genérico,

Capítulo IX
La Asignación o Misión de la Vida,


PREFACIO

Los siete volúmenes precedentes de esta serie de interpretaciones astrológicas han
tenido una acogida tan calurosa por parte de tantos estudiantes de astrología en todas partes
que nos sentimos satisfechos de añadir el octavo volumen a la serie.
El conocimiento profundo de Elman Bacher y su dedicación a la parte espiritual de
la ciencia estelar, aunados a su comprensión sobrenatural de la naturaleza humana, le
permitieron someter tratados astrológicos iluminadores que indudablemente lo colocan
entre los mejores astrólogos esotéricos modernos. Sus exposiciones ayudarán al hombre
cada vez más, en el conocimiento propio y la realización de su más alto destino conforme la
verdad y el valor de su interpretación espiritual de la astrología tengan mayor aceptación
general.
El señor Bacher, antes de su transición en el año 1953, nos había expresado su deseo
ardiente de ver sus artículos publicados en forma de libro y aunque lamentamos
hondamente que él no viviera para verlos a la disposición del público en esta forma
conveniente, nos sentimos felices al saber que su aspiración se ha realizado.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN

La astrología es para el estudiante Rosacruz una fase de la religión, básicamente una
ciencia espiritual. Esta ciencia, más que ningún otro estudio, revela al hombre a sí mismo.
Ninguna otra ciencia es tan sublime, tan profunda y tan abarcadora. Ella revela la relación
entre Dios (el Macrocosmo) y el hombre (el Microcosmo), demostrando que ambos son uno
fundamentalmente.
La ciencia oculta, al investigar las fuerzas más sutiles que chocan sobre el hombre
(el Espíritu) y sus vehículos, ha trazado sus efectos con no menos precisión que la ciencia
académica ha hecho con las reacciones del mar y el suelo, de la planta y el animal, a los
rayos del sol y de la luna.
Con este conocimiento podemos determinar el patrón astrológico de cada individuo
y conocer la potencia o la debilidad relativas de las diferentes fuerzas actuantes en cada
vida. De acuerdo con lo que hayamos alcanzado de dicho conocimiento, podemos
comenzar la formación sistemática y científica del carácter - ¡y el carácter es destino! -.
Nosotros observamos los períodos y estaciones que son cósmicamente ventajosos para el
desenvolvimiento de cualidades aún no desarrolladas, corrigiendo rasgos defectuosos y
eliminando inclinaciones destructivas.
La divina ciencia de la astrología revela las causas ocultas que trabajan en nuestras
vidas. Asesora al adulto con respecto a la vocación, a los padres en la guía de los niños, al
maestro en la dirección de los discípulos, al médico en el diagnóstico de las enfermedades;
de esa manera prestándoles ayuda a todos en cualquier situación en que se hallen.
Ningún otro tema dentro del margen del conocimiento humano parece contener
hasta la fecha, las posibilidades extendidas a los astrólogos para ayudar a los demás a su
propia dignidad como dioses-en-formación, a un entendimiento mayor de la ley universal y
a la verificación de nuestra eterna seguridad en los brazos acariciadores de la Vida Infinita
y el Ser Ilimitado.

***

del libro "Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

viernes, 7 de mayo de 2010

EL MAPA NUPCIAL


CAPÍTULO I



EL MAPA NUPCIAL

Se ofrece esta conferencia sobre los mapas nupciales con la intención de esclarecer, a los estudiantes de astrología, los procesos y significaciones de la convivencia de dos personas unidas para la experiencia mutua en el matrimonio. Ha sido el sentir del autor por
algún tiempo que erigir un mapa para la hora en que la boda ha de comenzar no es verdaderamente válido. Aquí se brinda un poco de materia de estudio sobre la hora justa de un mapa nupcial.
De acuerdo con lo que dice la filosofía oculta acerca de la evolución humana a través de los procesos de la reencarnación, “nacer” significa realmente “reaparecer en la carne”. Como quiera que todos nosotros hemos estado envueltos en el proceso de
reencarnación por mucho tiempo, “casarse” significa realmente “casarse de nuevo”. Es muy improbable que cualquier persona encarnada ahora no haya sido sometida antes al estado
matrimonial. Todos nosotros hemos realizado el equivalente de decir “lo acepto” en varios idiomas, países y épocas y en voces fuertes y suaves. Puesto que “marido-esposa” es una
identidad especializada de “hombre-mujer”, el “lo acepto” de ambos y los pronunciamientos finales del oficiante (o sus equivalentes) es realmente una variación de “YO SOY”; en otras palabras, el nacimiento de una nueva identidad en cuanto concierne a esta encarnación. Existe un paralelo notable entre el “nacimiento de marido-esposa” y el del individuo como una expresión física. Consultemos el Gran Mándala.
Un círculo con los diámetros vertical y horizontal; los símbolos de los signos cardinales (Aries, Capricornio, Libra, Cáncer) en el punto izquierdo, el punto superior, punto derecho y punto inferior respectivamente (cúspides del Ascendente, la décima, séptima y cuarta casas); desde el punto medio de la línea de Cáncer a través de los puntos medios de Libra-Capricornio bajando al punto medio de Aries, trace una línea curva, resultante en tres cuartas partes de un círculo; conecte por una línea recta, los puntos de las
cúspides de Aries-Cáncer (los puntos donde las líneas de las cúspides tocan el círculo).
Nos desviaremos por un instante para explicar el simbolismo de la línea recta de Aries-Cáncer: Cuando usted camina a través de un túnel usted está entrando al interior de la montaña o colina hasta tanto llegue al punto equidistante; el punto equidistante marca el
cambio de su relación con el interior mientras continúe desde el interior hacia la salida; cuando usted pasa por la salida, usted sale del interior. En los planos internos, entre estados
de encarnación, hay un “punto decisivo” que está determinado por su aptitud para la reencarnación. La atracción vibratoria de gravitación de sus ideales incumplidos entonces se pone en vigor y comienzan a activarse sus preparativos para la reencarnación. En otras palabras, desde ese punto en que usted está saliendo del interior de la subjetividad, la “salida” de la cual es su primer contacto con el vehículo que va a tener en el momento de la
concepción.
Mientras usted aún está en el estado subjetivo, pero preparándose para la reencarnación, están sucediendo cosas en el plano objetivo. Por ejemplo: Aquellos que van a ser vuestros padres pueden haberse conocido recientemente, haber reconocido la atracción
amorosa mutua y el deseo para la unión, haberse preparado para su ceremonia nupcial, establecido su hogar, efectuada la intimidad de su unión, etc., o si otro u otros hijos lo precedieron en la familia, esta preparación externa puede ser simplemente la decisión
mutua de los que van a ser vuestros padres de realizar su impulso para mayor experiencia de padres y en respuesta a ese impulso llevar a cabo la sincronización emocional y física
que resulta en la concepción de vuestro vehículo. Cualquiera que fuese, la preparación es sincronizada en los estados internos y externos. A la hora exacta para sus requisitos, la semilla de su cuerpo es encendida en la expresión y vuestro vehículo comienza su individualización. Al fin del período natal usted “nace” que simplemente significa “individualizado físicamente”. Su cuerpo, es a la vez la expresión quimicalizada de un objeto de deseo sobre el cual vuestros padres han de ejercitar sus recursos individuales y
mutuos de Amor-Sabiduría y vuestro deseo de evolucionar por medio de expresiones nuevas de vuestras potencialidades.
El cuadrante del mándala representado por “Aries a Cáncer” es la preparación subjetiva de su encarnación; Cáncer es la concepción; Libra es la objetivación del sexo físico que va a ser y la subjetividad de la complementación que va a ser; Capricornio es la
solidificación del organismo; Piscis, si fuera a mostrarse en la duodécima casa es el símbolo condensado de los residuos incumplidos de las tres cruces; Aries, al final de las tres cruces; Aries al final de los tres cuadrantes prenatales es el símbolo de su reaparición, al nacer, en la individualidad física, la reobjetivación de su “YO SOY” en este plano. De ahí en adelante, hasta la transición de vuelta a la subjetividad, su “YO SOY” despliega sus
potencialidades por medio de sus distintos intercambios de relación con otros seres humanos. Préstele seria consideración y reflexión a esto pues es la “representación humana” de un patrón cósmico.
Con esta analogía en mente y teniendo el mándala a mano, ahora traducimos este patrón en términos del asunto en cuestión - la significación de la ceremonia nupcial como el establecimiento de una nueva identidad de dos seres humanos.
El “punto de viraje subjetivo” es el momento en que cada persona actúa bajo un pensamiento, un sentimiento, o una oportunidad de tal modo que su encuentro es el resultado inevitable. Ejemplos: Ambos aceptan una invitación (1) mañana por la noche a
una comida en casa de un amigo mutuo; (2) a disfrutar entre amigos mutuos de una excursión al campo el próximo mes; (3) a asistir a una exhibición de arte chino en cierto día de enero próximo, o si ambos son astrólogos - benditos sean -; (4) hablar en una
convención de la “Star-lit Stargazers, Inc.” en West Blubber, Groenlandia, en 1968. El recibo de la invitación señala el momento crucial; la aceptación es la acción que los saca día por día de la “subjetividad del celibato” hacia la “objetividad de una entidad nueva como marido-esposa”. El elemento tiempo es por supuesto, una variante individual; algunas parejas tienen que esperar mucho tiempo antes de conocerse, mientras que otras se conocen
y disfrutan deliciosamente de la atracción recíproca de modo repentino e inesperado. Los “amigos mutuos” - o la Junta de Directores de la “Star-lit Stargazers, Inc.” - son medios
quimicalizados del poder del amor magnético y único que contribuye al logro del contacto recíproco entre las dos personas.
El primer encuentro de las dos personas concluye la fase “subjetiva” y este momento es análogo al “momento de la concepción” en el mándala. Ahora su unión está establecida físicamente y el intercambio vibratorio es inaugurado consciente o inconscientemente.
El intervalo de Cáncer a Libra en el mándala es el elemento tiempo entre el encuentro de las dos personas y su reconocimiento amoroso recíproco. Cuando eso sucede (la “maduración de la conciencia de polaridad de la adolescencia”), la subjetividad del género que coincidió con la objetividad del sexo en el período prenatal presente, es encendida mutuamente por la acción de la vibración simpática; cada uno ve al otro como el
símbolo ideal quimicalizado de las cualidades genéricas subjetivas - o la “complementación” en todos los planos -. Ellos no “caen” en brazos del amor (caer - palabra terrible), sino que se eleva el uno al otro en la conciencia por la fusión mutua de sus mejores cualidades. Esta “fusión mutua de vibración simpática; cada uno ve al otro como el símbolo químicamente en la acción que llamamos intercurso sexual. Estas dos “fusiones” son liberaciones de recursos tremendos y están acompañadas de realizaciones muy intensas
de seidad ideal, emocional, mental y espiritual. La fusión vibratoria organiza el reconocimiento consciente de ambos de “necesidad mutua”. En la mutualidad, esto conduce eventualmente - de acuerdo con la inclinación individual - a la decisión de contraer
matrimonio; también, de acuerdo con la inclinación personal, esto es seguido de la proclama de la intención. La decisión y la proclama están simbolizadas en el mándala por Capricornio en el punto superior de la rueda - símbolo de lo concreto, la organización y la condensación - polaridad de Cáncer.
El estado emocional objetivado por la proclama establece la identidad de “novia” y debe añadirse que en esta explicación “prenatal”, el signo de Leo y la quinta casa - que sigue a Cáncer - simbolizan el amor individualizado de una persona por la otra. Leo es irradiación de amor un asunto individualizado; no es intercambio de amor y todos los “puntos de identidad” del mándala cardinal son así porque ellos se refieren a las “relaciones por complementación”; una “madre” es tal en relación al “hijo” y un “hermano” es tal en
relación a otro hermano o hermana; el Capricornio de este símbolo es la identidad objetivada de Leo-Libra individual y mutuo, “amar y ser amado”. En nuestra tradición el nombre da a la mujer un aro como “dramatización” de su elevada conciencia de idealidad,
cuyo poder es simbolizado por la belleza resplandeciente de la joya - generalmente un diamante -, el cual es la joya simbólica del Sol. Este aro y el que se usa - (a veces dos) - en la ceremonia de la boda nunca es como algunos han creído un símbolo de sometimiento o
de esclavitud de la mujer por el hombre; por ser un círculo siempre es el símbolo del perfecto cumplimiento de recto intercambio en la unión perfecta. La decisión mutua, la presentación y la aceptación del aro, el anuncio formal y primer plan para el tiempo y lugar
de la ceremonia nupcial están recopilados en el punto de Capricornio. El Acuario de este cuarto cuadrante desde Aries, simboliza la irradiación de invitaciones a personas que aman
y son amadas y apreciadas por la pareja comprometida; la extensión de amor a miembros de la familia y amigos; los padres pueden sentir que están “perdiendo a sus hijos”; pero realmente están ganando, por la fraternidad de Acuario un “hermano menor” y una
“hermana menor”. La joven pareja, al desposarse, se convierte en miembros de la fraternidad de maridos y esposas y subsiguientemente en la de padres y madres - de la cual
sus propios padres son “miembros superiores”.
La última fase de este período “prenatal” del matrimonio será el signo de Piscis en su significado regenerador - símbolo de fe e idealidad -. Desposarse es significar la afirmación de la propia realización de lo bueno y lo bello de la vida y también denota una
buena voluntad de aportar a la Vida los propios recursos del Bien y la Belleza. El Piscis del mándala simboliza la ceremonia nupcial como un símbolo dramatizado de las realizaciones
más profundas y sentidas del regocijo, la inspiración y la amabilidad humanas. La habilidad artística de las vestiduras y el traje formal, las flores y la música, simbolizan el impulso de la humanidad de alcanzar y expresar realizaciones de belleza eterna - manifestación
perfeccionada -. En nuestra tradición, la ceremonia comienza usualmente con la primera nota del preludio musical o de la marcha nupcial misma. La ceremonia progresa mientras “caminamos a través” de Piscis, en puntos de oración, meditación, música y recitación de pensamientos espirituales concernientes a la significación interna del matrimonio. El oficiante simboliza en su persona al intermediario entre la personalidad y la realidad de
cada uno de los dos novios. Cuando él dice “yo los declaro ahora marido y esposa”, el recorrido a través de Piscis - como la ceremonia simbólica - es terminado en Aries y el surgimiento en Aries simboliza la nueva identidad de la pareja como “marido y esposa” en relación mutua y en relación, como individuos, a su patrón de vida individual. Grandes explosiones de música - y esta música debe ser de cualidad radiante y extática - y la pareja
caminan juntos por primera vez en su nueva identidad. Y que Dios los bendiga siempre.
En las ceremonias nupciales se hace algo con frecuencia que realmente no está en armonía con el simbolismo de la ceremonia; esto es, que el oficiante declara a la pareja - al final de servicio - “hombre y esposa”. Un hombre es un ser humano adulto; como tal, aún antes que pueda considerar el matrimonio él debe funcionar por necesidades por unos días, semanas, meses o años, como un “ser humano varón adulto”. La identidad recién establecida es “marido” y al asumir esa identidad el hombre “encarna” en una nueva octava
de conciencia de su “YO SOY” como un símbolo de su capacidad y buena voluntad de desplegar y de expresar nuevos niveles de conciencia, recursos y poderes.
La aseveración de nueva identidad está completa e integrada con la expresión de la palabra “esposa” en la declaración precedente; el período natal” está terminado y la relación material encarnada. El autor tiene la convicción sincera y madura que el momento
en que el oficiante dice “esposa” es la hora que se debe usar para el mapa nupcial. Sin tomar en consideración los planes, horarios y proclamas, el matrimonio no “nace por completo” hasta que se haya terminado esa declaración. El grito del niño al nacer y la
declaración del oficiante de la boda son expresiones del poder de la palabra - el sello viviente vibratorio de una nueva identidad -; de ahí en adelante, el niño recién nacido y la pareja de marido-esposa recién nacida son “cosas en sí mismas” individualizadas; ellos
están, por decirlo así, por su propia cuenta”.
Si usted tiene los mapas de los novios, identifique sus regentes planetarios con el mapa nupcial para determinar qué factor en el mapa está personificado por cada uno. Un mapa nupcial no es un “compuesto de dos personas” sino el patrón astrológico de una experiencia especializada. Siga prestándole atención a esto, correlacionando todo lo posible cada patrón planetario de los individuos con el mapa nupcial para el estudio de
agrupaciones vibratorias. Luego aplique al mapa de cada uno el regente planetario y las ubicaciones del mapa nupcial; esto es estudiar los significados esenciales, para cada individuo, de la experiencia, como factor más importante en la sucesión de las experiencias de la vida. El tener uno o ambos de los mapas individuales terminado, impondrá naturalmente la necesidad de estudiar los aspectos progresados - particularmente los de la
Luna - para estudiar la acción individualizada del mapa. Si usted no tiene la hora de nacimiento, no tendrá los mapas completos; pero puede aún agrupar las posiciones planetarias por las cruces (cardinal, fija, mudable) y por los trinos genéricos (Fuego, Tierra,
Aire, Agua) y compararlos con las agrupaciones de planetas del mapa nupcial. En cualquiera de los dos casos, puesto que todo acontecimiento ocurre entre dos lunaciones, aplique el eclipse solar previo a los mapas de los individuos (no al mapa nupcial porque la
boda no había “nacido” todavía cuando ocurrió el eclipse) y anote los aspectos que hicieron el eclipse y su Luna Llena resultante. Si la boda se llevó a cabo después de un mes del eclipse, entonces observe también los efectos de la lunación que precedió a la boda en los mapas de los individuos. Note los efectos - en los tres mapas - del eclipse solar que caiga primero después de la boda; dele atención particular al “punto” si alguno hubiere en que
este eclipse estimule en los tres mapas y note el lapso de tiempo entre éste y el siguiente eclipse. Este patrón de eclipse que estimula los tres mapas franquea la primera prueba mayor de las personas por el matrimonio y del matrimonio mismo por cierto compuesto de
debilidades de las dos personas, como individuos y como una pareja. Para lectura básica anote también todos los “puntos en común” en los tres mapas; todos esos planetas en los
mapas de las personas que están en cuadratura o en oposición le indican que - debido a la sincronización con un planeta en el mapa nupcial - la experiencia matrimonial trae una oportunidad excelente para percibir congestiones en la conciencia; a la inversa, todos esos planetas que están en sextil impulsarán el ejercicio de la transmutación autodirigida; todos los que están en trinos, representarán la “habilidad matrimonial” de “bendecir a las
personas” a través de las cuales ellos experimentarán realizaciones superiores de su idealidad. En otras palabras, todos esos patrones son experiencias que están enfocadas especialmente en el matrimonio. La “singularidad” del mapa nupcial enfoca la singularidad individual y mutua de las personas.
Cuando usted estudie un mapa nupcial, préstele mucho más atención a los diámetros que a las cúspides de las casas separadas. El matrimonio es polaridad humana objetivada y
los diámetros representan los fundamentos de la “bi-unicidad” de todas las experiencias humanas; en otras palabras, las bases de la polaridad. La mayordomía de las finanzas es segunda-casa-octava-casa; los niños son quinta-casa-undécima-casa, etc. La séptima casa
de un mapa nupcial compendia en sus cuadraturas y oposiciones el poder vibratorio que reta la integridad de la unión.
Todo esto es un ejercicio excelente de su habilidad de sintetizar como intérprete, una fase importante de su servicio, y un estímulo encantador para todo aquello en su naturaleza que lo haga amar la astrología.
Una sugerencia más: Trate de leer su propio horóscopo natal como un “mapa de matrimonio”; hablando filosóficamente - trate usted de comprenderlo - eso es exactamente lo que es.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

*

EL MATRIMONIO


CAPÍTULO II


EL MATRIMONIO

Para la prosecución de este asunto haga mándalas de la siguiente manera:

1) Un Gran Mándala: El Horóscopo Abstracto con Aries como signo Ascendente, incluyendo los
trinos de Fuego y de Aire - Aries, Leo, Sagitario, Libra, Acuario, Géminis;

2) Un mándala de los signos con Géminis como Ascendente; 3) un mándala de los signos con Libra como Ascendente.

Mientras que “complementación” es la palabra simbólica referente al intercambio
vibratorio en general, el “matrimonio” es esa forma de complementación especializada que
incluye el intercambio con una persona del sexo físico opuesto. En su expresión más
completa - el intercambio generador es desarrollado vibratoria y físicamente; pero muchas
veces la relación del hombre-mujer no implica o no puede implicar este intercambio físico;
aún así, nosotros reconocemos nuestro “otro yo” en aquellas personas que nos
complementan plenamente y nuestras relaciones con ellas son quizás las más intensamente
“enfocadas” de todos nuestros patrones de relación y experiencias.
La cualidad del regocijo natural espontáneo que se encuentra en las relaciones
significantes es proporcionada en la fraternidad de las dos personas entre sí. Mediante la
cualidad de nuestro ser vibratorio en cualquier punto particular en el transcurso de nuestras
vidas, magnetizamos hacia nosotros a personas que no sólo nos complementan - “Las
necesitamos y ellas nos necesitan” - sino que hay una “sencillez” inherente de cada una
hacia la otra. Esta sencillez se evidencia en cierta clase de “familiaridad natural”, un
“reconocimiento fácil” que es bastante diferente de la incomodidad instintiva que sienten
algunas personas hacia otras cuando su fraternidad no es reconocida. (La “falta de
reconocimiento” es “indiferencia” y no se produce en relación alguna del contacto). El
hombre tiende a temer y a odiar aquello a lo cual está ajeno conscientemente; por esta clase
de reconocimiento, ve a los otros como “separados de él” y la tendencia natural de
“defenderse de lo que no comprende” toma la forma de antagonismos y fricciones
instintivos. Cuando realizamos la fraternidad vibratoria aún con los más desconocidos,
nosotros experimentamos una atracción fácil que puede florecer rápidamente en amistad y
en un feliz intercambio beneficioso.
El mándala con los trinos de Fuego y de Aire describe la esencia de esta cualidad.
Esta mándala representa una expresión doble del trino dinámico; el abstracto de este
trino es el trino de Fuego; la existencia como poder expresándose con amor y sabiduría; su
duplicado es el trino de Aire iniciado por Libra como la polaridad de Aries; los dos juntos
forman los seis “puntos” de aspecto sextil - el mecanismo de disolución de las
congestiones. Préstele alguna consideración a este “símbolo de aspecto trino” como
expresión espiritualizada. Ahora nos referiremos a nuestros segundo mándala - la rueda con
el símbolo de Géminis como Ascendente; conecte el Ascendente con la quinta cúspide
(Libra), la quinta con la novena (Acuario) y la novena con el Ascendente, creando de ese
modo el mándala de la fraternidad - puesto que Géminis como el símbolo Ascendente, es el
signo que se refiere a la tercera casa del Horóscopo Abstracto, y es la “raíz” de la
conciencia del Amor fraternal de la Humanidad.
En este mándala de la fraternidad vemos la imagen de la hermandad básica como el
punto iniciador del florecimiento del Amor-Sabiduría; hermanos y hermanas, compañeros
de juego y condiscípulos de la niñez; condiscípulos de cualquier edad, personas que son
semejantes en intereses o inclinaciones de vocación, aquellas que son parecidas en sus
metas espirituales, las que disfrutan de las mismas cosas, las que están aprendiendo las
mismas lecciones de la vida. Cuando nos ponemos en contacto con nuestros “hermanas y
hermanos vibratorios” los reconocemos; al grado en que estemos libre de congestiones,
nosotros establecemos fácilmente, y a veces rápidamente, relaciones con ellos; tenemos una
“afinidad” con ellos que hace posible este “buen reconocimiento vibratorio”.
La experiencia de enamorarse es una intensificación de esta afinidad vibratoria. En
el mándala de Géminis, Libra está en la cúspide de la quinta casa - el aspecto del Amor del
trino se ve ahora como complementación del matrimonio y este reconocimiento vibratorio
combina la más completa realización de la calidad de “ser otro”. La fraternidad de la
humanidad se ve aquí en una forma ampliada de complementación intensamente enfocada
de un hombre y una mujer cuya fraternidad entre si es la necesidad de experiencia en la
relación marital. El “matrimonio” se ve aquí como una irradiación de amor doble y
estímulo doble por el poder del amor. Es también la imagen del gozo intenso de los
enamorados - la complementación es una ignición de la octava emocional más alta de la
cual es capaz cada uno en el transcurso particular de sus vidas. Verdaderamente el gozo
amoroso de los enamorados es una irradiación de luz hermosa e inspirativa - vivifica los
corazones de todos con su representación ideal. (Estudie su mapa con la cúspide de
Géminis como Ascendente).
Volvamos de nuevo al Gran Mándala - Aries como Ascendente - con referencia
especial al diámetro de Géminis-Sagitario. Géminis - la “raíz de la Fraternidad” - es el
signo de la duodécima casa de Cáncer, el signo de la madre; Géminis es el signo de la
novena casa de Libra, el signo de la esposa; Sagitario es el signo de la duodécima casa de
Capricornio, signo del padre y signo de la tercera casa (fraternal) de Libra y signo de la
novena casa de Aries, el signo del esposo. Vamos a interpretar los patrones de los signos de
las casas de este modo:
Comoquiera que Aries-Libra - diámetro horizontal - inicia las mitades inferior y
superior del círculo, Géminis-Sagitario parece como si fuera la modulación a la división
vertical de la rueda representada por el diámetro vertical de Cáncer-Capricornio. Virgo-
Piscis es la modulación hacia adelante a la siguiente expresión de Libra-Aries. Mercurio, a
través de su regencia de los signos mudables Géminis y Virgo, es el planeta clave de la
modulación y la adaptabilidad a nuestras octavas. Mercurio, desde el punto de vista
genérico, es el andrógino; es “neutral” en el sentido que no es específicamente masculino ni
femenino, sino que es, en verdad, ambos inherentemente. El cuadrante iniciado por el
Marte macho es modulado por Mercurio-Géminis (signo hembra, género masculino) al
siguiente cuadrante, Cáncer, que está regido por la Luna y siendo de Agua, es hembrafemenino;
a través de Virgo (signo macho, género femenino), Mercurio modula el segundo
cuadrante en el semicírculo inferior al tercer cuadrante y el semicírculo superior a través de
Libra cardinal regido por Venus, que es el complemento de Aries-Marte. La
“masculinidad” de los signos de Aire iniciados por Libra, representa sencillamente las
“cualidades positivas de la, naturaleza de la mujer”, el género masculino expresándose en
sexo femenino o la iniciación a octavas superiores de conciencia por la percepción del
reflejo ideal de un individuo por otro. Libra, y su casa - la séptima - es el portal del templo
del alma; Aries, y la primera casa - es el portal hacia nueva experiencia por la encarnación
y el establecimiento de una nueva octava de conciencia propia. En Aries decimos “Yo
Soy”; en Libra extendemos nuestro “Yo Soy” a “Nosotros Somos” - la transformación de la
conciencia separativa de si mismo por el poder de la Fraternidad del Amor; la Fraternidad
del Amor disuelve los “espacios” entre nosotros y otros seres humanos; nosotros - y ellos -
llegamos vibratoriamente uno hasta el otro y a los “vacíos sin llenar” para que nosotros y
ellos quedemos mezclados. La conciencia de la individualidad es de ese modo ampliada a
nuevas y más altas octavas de realización.
La opinión personal del autor - presentada aquí como “asunto para pensar” - es que
Plutón, como regente de Escorpión, está exaltado en Géminis, el signo raíz de la
Fraternidad del Amor; (la “exaltación es madurez genérica”). Cuando respondemos a una
ignición de nuestra sabiduría interna y realizamos nuestra fraternidad con otra persona,
nuestra mente subconsciente comienza a disolver automáticamente - así como el fuego arde
automáticamente hacia arriba - las congestiones de envidia, celos y odio, capacitándonos de
ese modo para “echar fuera el lastre negativo”, y como resultado, nosotros subimos en
cualidad vibratoria. (Estas cualidades negativas son suplidas en las congestiones intensas de
poder del deseo irredimido). Además - veamos el mándala de Escorpión - la casa
duodécima está cubierta por Libra, iniciador del trino de Aries del cual Géminis es la
tercera (“Sabiduría”) octava; Venus, regente de Libra, está “maduro” en Piscis, signo de la
duodécima casa del Gran Mándala, regido por el principio de idealidad de Neptuno. La
cualidad de deseo intensamente comprimida de Escorpión - como la “cosa encarnada” de
este mándala - fue impelida a la “encarnación” por la complementación matrimonial de
Libra - la armonía a través del intercambio vibratorio perfecto es la redención de las
potencialidades intensamente comprimidas de la vibración de Escorpión. “La octava de
sabiduría” de cualquiera de los cuatro trinos elementales “genéricos” es “lo que se aprende
sobre la Vida por la experiencia” - en contraste con el patrón del signo de la tercera casa
(que se refiere a Géminis en el Gran Mándala) que es “aquello que se aprende por medio
del ejercicio intelectual”; el patrón de la tercera casa es la integración del intelecto; el
patrón de la novena casa es la integración de conciencia a través de la experiencia, y
“Experiencia” significa Relación puesto que es tan sólo por medio de la relación que la
experiencia tiene alguna significación particular para nosotros; ninguna otra cosa identifica
una experiencia excepto la forma en que sentimos y reaccionamos hacia la otra gente.
Así pues - la Fraternidad es la esencia destilada de lo que se aprende a través de la
Relación del Amor; cuando las potencialidades intensas de Escorpión son liberadas
constructivamente, nosotros nos ponemos sobre aviso, tarde o temprano, (aún si tomase
años de encarnaciones) a la hermandad de toda relación complementaria. La reacción
dolorosa y terrible que llamamos “celos” no es otra cosa que Fraternidad que “aún no ha
visto su propia faz”; es atracción amorosa fraternal, que, hasta ahora, ve sólo diferencias y
no semejanzas. El dolor de esta reacción emocional - una descarga de Plutón-Escorpión - es
de profundo alcance. Ninguna reacción de celos debe ser tomada como Trivial ni
Insignificante - porque ella representa un momento oportuno para el Amor fraternal; el
subconsciente retendrá el “patrón de dolor” hasta tanto se haga el ajuste en la conciencia -
ya como “recibidor” o como “dador”. El mándala de Escorpión - con Libra como el signo
de su duodécima casa y Tauro (también regido por Venus) como el signo de su séptima
casa - nos indica cómo tratar con estas reacciones intensas de dolor: aprenda a percibir y a
apreciar lo mejor en el otro; aprécielo por la luz en él y aprenda a emular algo de sus
cualidades regeneradas - porque en alguna parte a lo largo del camino, él está “alto” donde
usted está “bajo”; él ha desarrollado algo que usted está aún por desarrollar - su reacción de
dolor es un lamento de hambre irrealizada desde su subconsciente, la cual desea que usted
suelte algo de sus potencialidades y se exprese más extensamente. No pierda tiempo en la
envidia - admire, aprecie y aprenda de la persona hacia la cual usted tiende a tener esta
reacción; ella es - sépalo o no - su “hermano mayor” de quien usted puede aprender algo de
gran importancia hacia la realización de su yo ideal.
En esta exposición debemos enfocarnos sobre la séptima casa para mayor claridad,
aún cuando hay varias formas de analizar un mapa con respecto a la “complementación”.
La séptima casa es su experiencia matrimonial y en un horóscopo natal debe representar,
por su verdadera naturaleza, su relación con una persona - o personas - del sexo físico
opuesto. Los planetas ubicados en su séptima casa representan un enfoque de principios
representados por los signos que ellos rigen, los cuales encuentran su más completa
expresión en la esfera de la realización complementaria. No todos se casan realmente, en el
sentido de convertirse en marido o esposa de alguien; pero todos tienen una séptima casa
con un enfoque particular de principios de Vida y cualidades vibratorias representadas.
Los planetas en la séptima casa, en el signo de la séptima casa o interceptados en la
séptima, son los enfoques más definidos de las cualidades vibratorias con las cuales se van
a tratar en la relación del matrimonio. Estos planetas representarán una condensación de sus
necesidades de experiencia y representarán, por consiguiente, una compulsión
relativamente fuerte por casarse. Los planetas en la séptima casa, pero en el signo de la
octava son un poco diferentes; representan cualidades que usted necesita regenerar - y la
“ignición” de esta necesidad interna le llega a usted en alguna forma de relación
intensamente enfocada - que puede ser o no ser, con una persona del sexo opuesto o del
mismo sexo. Muchas veces la gente es advertida sobre su necesidad regeneradora más
imperiosa a través del contacto con una persona del mismo sexo y hasta que se lleve a cabo
esta regeneración, la otra persona “parecerá” un enemigo del sujeto.
El primer paso en el análisis vibratorio de la séptima casa como indicador de la
experiencia matrimonial es la comprensión de los dos signos en el diámetro horizontal del
horóscopo. Este diámetro es la polaridad de “usted y su complemento” y todos los
estudiantes de astrología deben “apoyarse” en un acercamiento filosófico a los diámetros
que se hallan en los doce signos - uno de nuestros pasos más importantes. Ahora pasemos a
los planetas que rigen al Ascendente (y el signo interceptado en la primera casa, si hay
alguno) y la séptima cúspide (y su signo interceptado, si lo hubiera).
Determine la cualidad genérica de estos regentes: SIGNOS MACHOS: Fuego y
Tierra; SIGNOS HEMBRAS: Aire y Agua; SIGNOS MASCULINOS: Fuego y Aire;
SIGNOS FEMENINOS: Tierra y Agua. Compare la cualidad genérica de estos regentes
de casas con el sexo físico de usted mismo y de su compañera para determinar cual de los
dos es básicamente más masculino y más femenino; compare la cualidad genérica general
de ambos mapas por la síntesis de las cualidades genéricas de todos los planetas en ambos
mapas; el valor relativo de ambos mapas hasta donde los aspectos congestionados
(cuadratura u oposición) sean representados y el valor relativo de los aspectos regenerados;
determine cual planeta en cada mapa está congestionado más intensamente y vea cómo el
otro mapa alivia a ese planeta congestionado. Haga con todos los patrones congestionados
para determinar cómo puede cada uno ayudar al otro a elevar su cualidad vibratoria.
Se ofrece una pista importante por la ubicación de su regente planetario en el mapa
de su compañero y el de él/ella en el suyo. Su regente está en cierto signo, teniendo una
cualidad genérica particular. La colocación de los regentes del mapa en el mapa de la otra
persona os dará el indicio sobre el foco de influencia que cada uno tiene sobre el otro. Si su
regente planetario está en conjunción con un planeta en el mapa de su compañera/o,
entonces su influencia está grandemente acrecentada para el bien o para el mal - porque ese
planeta en el mapa de su compañero/a es vuestra identificación personal en su vida y usted
puede, por la manera en que su regente se exprese, “formar o destruir” a su compañera/o
por la forma en que usted se identifique como esa influencia planetaria particular. Aplique
también el regente (de él o de ella) a su mapa y observe si forma conjunción con un planeta
en su mapa. Si es así, estudie ese planeta con todo su esfuerzo; la regeneración de ese
planeta es el propósito para el cual usted es movido, hacia su compañera/o si el planeta está
congestionado. Si no es así, entonces su expresión, en la parte de usted, hace posible una
“canalización de efecto constructivo en ella/él y el cuadro mostrado así es que esa vibración
planetaria particular “condensará su necesidad de usted”. Por lo tanto, le incumbe a usted
ejercitar sus regeneraciones de modo que su Luz y no su “obscuridad”, sea el “regalo” que
le haga a su experiencia marital.
Entonces, por supuesto, sincronice los dos mapas para que determine todas las
conjunciones planetarias mutuas. Estas son “plantas eléctricas” por las cuales se genera la
luz en su relación del matrimonio. Estudie las cualidades genéricas representadas por la
ubicación del signo de estas conjunciones para determinar cuál fase de la polaridad ha sido
ejercitada por ustedes dos juntos y estudie el planeta que disposita cada conjunción - eso es
muy importante porque el planeta que disposita tal conjunción representa el principio de
vida enfocado que ustedes dos juntos son, “trabajando” a través de la conjunción mutua.
Recuerde que su mapa es su mapa y por lo tanto un cuadro de su conciencia. Su
séptima casa es su cuadro interno del matrimonio como tal; reconozca el valor de
comprender el ideal representado por el regente de su séptima casa; es el principio del cual
debe su compañera/o advertirlo y es el ideal que usted está tratando de realizar más
seriamente.
Vamos a concluir con un breve estudio del mándala de Libra - la abstracción de la
humanidad como reflector de aquello que es el alma.
El cuadro femenino básico de la humanidad - la facultad que posee todo hombre y
mujer de reflejarse a las otras realizaciones ideales de ellos por las percepciones de su luz
interna. Virgo está en la duodécima casa, de modo que el servicio es la palabra clave
redentora del matrimonio; el servicio llevado a cabo por el cumplimiento de la asociación
es, la liberación de luz por la regeneración de nuestras reacciones mutuas y las reacciones a
nuestras experiencias juntas. La ubicación de Géminis en la novena casa es una palabra
clave que demuestra que el recurso de sabiduría del matrimonio está en fraternidad mutua;
“Fraternidad” es “paralelidad”; cuando nosotros en la conciencia nos mantenemos al mismo
nivel que nuestros compañeros, en vez de “superiores e inferiores”, nosotros nos “damos
las manos verdaderamente en compañerismo amoroso” - Y cada uno puede con facilidad
relativa, aprender de la luz del otro.
Aquellos que han realizado la experiencia marital están mucho más conscientes de
la verdadera Amistad. Leo está en la undécima cúspide de este mándala. El poder amoroso
personal es - o puede ser - liberado con gran efecto de la fuente de un corazón amoroso y
cumplido hasta las prolongaciones de las relaciones impersonales. Acuario de la quinta nos
dice que la creatividad del amor en el matrimonio, tiene su significación impersonal; no
debemos invitar Egos a la encarnación haciendo ídolos de ellos; si deseamos realizar el
matrimonio a través de la paternidad, debemos hacerlo con amor, no con egotismo y
posesividad. Como padres, la humanidad cumple su obligación auxiliando al engendrado a
buscar su propia realización de la individualidad - habiéndolo logrado con integridad y
claridad de percepción - él debe ser liberado hacia sus propias relaciones y experiencias.
Los hijos crecen y siguen sus caminos, pero los padres que se aman mutuamente
permanecen juntos. Su fraternidad como marido-esposa-hermano-hermana esta integrada
por el amor-sabiduría y ellos están libres internamente para dejar que sus hijos busquen la
madurez en la expresión de la individualidad en todos los planos. El marido y esposa que
hayan cumplido su cometido se yerguen mano en mano como un símbolo viviente de la
fraternidad de hombres y mujeres - como hijos y amantes de nuestro padre - Padre-Madre
Dios.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

*

LA PATERNIDAD


CAPÍTULO III


LA PATERNIDAD

Esta disertación concerniente a una identidad humana especializada, será tratada
tomando en cuenta una correlación de mándalas. Serán requeridos tres: 1) El Gran
Mándala-Aries Ascendente; 2) el Mándala del Poder del Amor-Leo Ascendente; 3) el
Mándala de la identidad de Paternidad arquetípica - Capricornio Ascendente. Para cada uno
de éstos aplique los símbolos de los signos zodiacales en sucesión, el símbolo circular del
Sol en el centro y el símbolo del Sol personal (la línea horizontal y el semicírculo del Sol
naciente) en cada casa de Leo.
Primero para considerar la significación de la identidad de Paternidad como un
factor en el patrón del Gran Mándala, el horóscopo del arquetipo, la Humanidad.
Capricornio, el superior de los dos signos de la línea de los padres (el diámetro vertical) es
el signo de exaltación de Marte, el principio macho. La exaltación hablando en términos de
vibración es madurez, y la madurez de cualidad consciente de sí, separativa, de Marte, se
halla en la aceptación y cumplimiento de las responsabilidades legítimas. La
responsabilidad implicada en Capricornio, como uno de los dos factores del diámetro
Cáncer-Capricornio, es la de proveer forma como una expresión del Poder del Amor. El
diámetro de Cáncer-Capricornio es la polarización del Principio (de la) Matriz; es, en
términos humanos, el diseño esencial o patrón que identifica la forma humana.
El archisímbolo de matriz es, desde luego, el símbolo maternal de Cáncer; es la
Madre que proporciona la semilla esencial de la cual es emanada la forma humana en la
gestación. La polarización de este archiprincipio de Capricornio es la impregnación de la
semilla de la forma por el aspecto macho del Principio de procreación de la Forma. La
inseguridad es una de las dos archiraíces del condicionamiento negativo; los aspectos de
fricción y de congestión implicando a la Luna y a Saturno, son patrones de inseguridad en
astrología. Saturno, regente de Capricornio, es iniciador del trino de Tierra (Capricornio,
Tauro, Virgo) - el principio que identifica este trino es la mayordomía de la forma
engendrada. Esto se refiere a la procreación y guía del niño (Capricornio), sostenimiento de
la vida por el intercambio material (Tauro) y la expresión del trabajo (Virgo). Luna-Cáncer
es el símbolo de seguridad del humano inmaturo; los inmaturos encuentran seguridad en la
alimentación, protección y afecto compasivo representado por la Luna como símbolo del
instinto maternal. Saturno-Capricornio es el símbolo de seguridad del humano maduro; los
maduros asumen y realizan responsabilidades, perfeccionan la expresión de potencialidades
en acción contribuyente, relativa a la familia grande, la Sociedad.
Si Cáncer simboliza nuestra tendencia de apegarnos a lo que nos protege
externamente, Capricornio y la vibración de Saturno simbolizan nuestro impulso de
establecer nuestra propia seguridad individual por la regeneración de la conciencia y la
manifestación desde esa base. Por medio de Cáncer, somos ciudadanos de un grupo de
familia; a través de Capricornio, somos ciudadanos de la familia más grande del estado, la
nación y la raza; el arquetipo de esta ciudadanía es, desde luego, nuestra identidad como
Terrícolas - conciudadanos de este planeta del sistema solar.
Cada uno - varón o hembra - tiene la Luna-Cáncer y Saturno-Capricornio en alguna
parte del mapa. Estos representan el símbolo biuno de seguridad de la Humanidad. En cada
encarnación nosotros especializamos nuestro arquetipo; traemos memorias instintivas
subconscientes de experiencia como sexo opuesto de una encarnación a la siguiente;
traemos también impulsos aspirantes de realizar la unidad durante toda nuestra sucesión de
encarnaciones. Aquello en que nosotros faltamos a través de la ignorancia y congestión del
deseo en una encarnación lo experimentamos retroactivamente en la siguiente o
subsiguiente encarnación. Una mujer puede aprender mucho sobre los principios de
paternidad por medio de su experiencia como hija, esposa o madre en relación con varones
quienes exteriorizan sus pasadas faltas o incumplimientos de paternidad. Un varón
recapitula activamente la esencia de pasadas faltas de paternidad (comienza en cada
encarnación con esto) por medio de sus reacciones subconscientes hacia su padre cuando el
primero está en la etapa inmatura impresionable. Nosotros estamos magnetizados a nuestros
padres por un compuesto de semejanzas y desemejanzas a ellos. En otras palabras, nuestra
conciencia individualizada (ignorancia o sabiduría) de los principios de paternidad es lo que
hace nuestra relación particular con los padres lo que es, en una encarnación dada. Nosotros
no creamos a nuestros padres, pero nuestra conciencia es el factor limitativo que determina
la cualidad de nuestra relación con nuestro padre. La conciencia determina siempre la
cualidad de la relación.
Ahora, tomemos el mándala con Leo como Ascendente. Este es el mándala
arquetípico de Poder del Amor, el recurso de toda reacción y expresión emocionales. Es la
fuente básica de toda identificación emocional de relación y, como el Aspecto Creador del
Padre-Madre-Dios, él es el amor único del cual todos participamos a través de nuestras
encarnaciones y al cual aspiramos a realizar y expresar continuamente en nuestra relación
con la vida humana y subhumana. Refiriéndonos al asunto presente vemos que este poder
está “empadrado” en nuestra conciencia por la fuerza generadora que llamamos deseo; el
diámetro de Escorpión-Tauro es la vertical de este mándala. La sexualidad del macho y de
la hembra da forma encarnada para la reaparición en este plano de un humano enfocador de
poder solar. El deseo personal de los padres por una unión mutua enmascara la aspiración
regeneradora arquetípica, la cual, arraigada por Escorpión en la cuarta cúspide de este
mándala, comienza como expresión del sexo, pero florece como expresión de amor.
El Capricornio de la identidad de la paternidad es el signo de la sexta casa de este
mándala. El diámetro del cual él es la polarización masculina (Capricornio-Cáncer) forma
el diámetro de la sexta-duodécima casas de este mándala y es análogo al diámetro Virgo-
Piscis del Gran Mándala (Aries Ascendente). Este diámetro es el Principio de Redención
por medio del servicio personal (Virgo) e impersonal (Piscis). Como el Poder del Amor es
la “cosa encarnada” en este mándala, cada factor en él es un aspecto de Amor. La ubicación
de Capricornio-Paternidad en la sexta cúspide es, en la especialización de la conciencia
masculina, la expresión humana del Amor Divino por la aceptación voluntaria de las
responsabilidades (Vibración de Saturno) para servir al progreso de la vida humana (sexta
casa) por la expresión masculina como procreador de la forma. San José, el padre humano
de Jesús, es una personificación de la pureza de paternidad humana espiritualizada. Su
servicio y devoción paternales fueron expresiones de la conciencia del amor único para
instrumentar la procreación de una forma humana perfeccionada. Se ha llevado a cabo un
ejercicio devocional por millones de humanos que se han postrado con reverencia ante las
imágenes y cuadros de esta Vibración benigna, porque ellos, como símbolos, transmiten un
sentido de la vida de la mayordomía amante y protectora de la paternidad como
microcosmo de la paternidad del Logos Solar. Esta Conciencia santificada en forma de
arón, ha transmutado el deseo personal, genético, posesivo, en una octava de servicio
epigenético espiritualizado; él y sus prototipos a través de los tiempos simbolizan, para la
comprensión interna de la humanidad, el Amor especializado en la identidad de la
paternidad; Su pureza y devoción son arquetípicas de esa verdadera seguridad que todos los
inmaturos se esfuerzan por recibir de sus padres, y que todos los padres deben tratar de
realizar en ellos mismos, y que todos los humanos; deben, tarde o temprano, apreciar que
son un aspecto de un atributo divino. Padres: volteen sus mapas natales de modo que su
cúspide de Leo se convierta en el Ascendente; estudie este arreglo como su especialización
del mándala de Leo con referencia a las condiciones indicadas por la vibración de Saturno.
¿Cuál es su conciencia de paternidad como un Servicio de Amor?. ¿Cómo está representada
su conciencia del amor de su propio padre?. ¿Tiende usted a repetir, en su experiencia, lo
que usted interpretó como faltas en él?. ¿En qué cosas lo honra usted a él en su corazón y
procura ser honrado por sus propios hijos?.
Aquí se ofrece, para variar, una sugerencia para lectura concerniente a cuadros
literarios de conciencia paternal altamente evolucionada; como estudiante de astrologia,
usted puede gozar del estímulo de su conocimiento interno mediante la consideración de
estas personalidades arquetípicas imaginarias para correlacionarlas con su estudio presente
de los principios de paternidad:
John Evered en “Mujer Extraña” por Ben Ames Williams; Ling Tang en “Semilla
de Dragón” por Pearl Bucle; Stephen Sorrel en “Sorrel e Hijo” por Warwick Deeping;
Phillip Gordon en “Pozo de Soledad” por Radclyffe Hall; Lavrans Bjorgulfson en “Kristin
Lavrandsdatter” por Sigrid Undset; David Naughton en “Claudia” por Rose Kraken. Las
cualidades de masculinidad, altamente desarrolladas están combinadas con sabiduría y
fuerza protectora en estos personajes que forman la nota tónica del tipo paternal
evolucionado.
La consideración adicional sobre Capricornio en el mándala de Leo revela que
Capricornio es el signo de la novena casa del Mediocielo Tauro, y por tanto el aspecto de
Sabiduría del principio de Mayordomía. El hombre ha sido mayormente el que se gana el
pan de la familia desde los tiempos primitivos. En tales experiencias, todos los Egos - que
encarnan periódicamente como varones - destilan una comprensión más clara de los
principios espirituales envueltos en la mayordomía material de la Vida. Está demostrado
claramente en este mándala que en todas las familias en las que el padre es el sostén
material, una de las responsabilidades básicas del padre es enseñar los principios del recto
intercambio en asuntos materiales.
El deber se convierte en un enfoque de su propósito de padre en esta encarnación.
La madre, u otros, tendrán qua cumplir esa responsabilidad al grado que él esté ajeno a tales
principios. El recto intercambio es un aspecto de verdadera seguridad y como tal se
evidencia en toda madurez psicológica y espiritual. Al grado que el padre esté informado
espiritualmente sobre este asunto, es de su incumbencia guiar a sus hijos e hijas en la
preparación espiritual de la experiencia práctica y profesional de éstos. Al grado que él esté
libre de congestión por el deseo de posesión de las cosas (un “trismo” cristalizador de la
conciencia de mayordomía) estará capacitado para instruir con certeza. Esto es sabiduría
iluminando los capítulos prácticos de experiencia de la vida humana y nadie que esté
funcionando como varón adulto puede ser considerado como un padre evolucionado si está
ajeno a este Principio.
Ahora el Mándala de Capripornio: el horóscopo abstracto de identidad de
paternidad; el cuarto aspecto del Gran Mándala y primer aspecto basado sobre el Elemento
Tierra como Ascendente. Debido a que este mándala es de una identidad arquetípica lo
consideramos desde un punto de vista un poco diferente al del horóscopo natal. El diámetro
vertical se convierte en paternidad “arquetipolizada”. En otras palabras, en vez de padre y
madre es un instinto arquetípico - un impulso evolutivo del cual se deriva la identidad. La
paternidad y su polaridad, la maternidad, “son nacidos” del instinto evolutivo de
transformar los dos “Yo Soy” de Aries y Libra separados, en el compuesto “Nosotros
Somos” del diámetro Aries-Libra, representado aquí como el diámetro vertical. Debido a
que nuestro tema es una especialización masculina, nos fijamos en el significador macho de
este diámetro. Aries, signo de Marte, es la matriz del Principio Masculino, el símbolo
archivibratorio de la conciencia individualizada del yo. La paternidad, hablando
primitivamente, es resultado de una acción del macho de expresar su impulso genético
instintivo y relajar las tensiones. En estados primitivos de conciencia el “intercambio de
Amor” es desconocido - el apareamiento es una fusión de impulso instintivo egoísta. Pero
la repetición a través de muchas encarnaciones es destilada la conciencia marital. El
“Nosotros Somos” del matrimonio destila a su vez, conciencia regenerada de principios de
paternidad - las leyes del Cosmos según se especializan a través de la experiencia como
paternidad y maternidad humanas. Si Marte, como regente de esta cuarta casa (la base
psicogénica) es símbolo de cualidad masculina básica, su signo de la novena casa,
Sagitario, en la cúspide de la duodécima, es la “matriz” de la redención espiritual de la
identidad de padre. Esta redención se ve en la generosidad expresiva de Júpiter, regente de
Sagitario. Detrás de todo padre está el aspecto de Sabiduría de su conciencia
individualizada. El encarnó como varón, llevó a cabo la experiencia de paternidad como un
adulto para redimir a través de la sabiduría. “Aquello que fue lo suficiente bueno para mí
deberá serlo para mis hijos” implica una actitud completamente pasada de moda - es
paternidad congestionada. El impulso de mejorar las condiciones para sus hijos - esotérica o
exotéricamente - es el progreso evolutivo especializándose en la conciencia de padre.
Además la exaltación de Júpiter en Cáncer, signo de la Luna, representa la polarización
masculina del Principio de Alimentación; la ternura, generosidad y bondad que brota de
Júpiter identifican al padre como dador - de protección, guía y bienestar material. El
hombre primitivo, como la mayor parte de los animales, no estaba generalmente interesado
en sus hijos como individuos. Júpiter, en la naturaleza paterna, es una destilación de
compasión, simpatía e interés en los niños - el resultado de la expresión epigenética a través
de muchas encarnaciones. Si Júpiter representa la expresión de amor paternal del hombre,
como una especialización del Amor Solar, Saturno representa el símbolo arquetípico de la
identidad y principio de la paternidad de la Humanidad: aquel que da forma como
expresión de amor contribuyente, que personifica para el Engendrado el Principio
protectivo, que exterioriza la vibración masculina madura, que exterioriza lo irredimido y la
regenerado de la conciencia del individuo del Principio de Padre y que personifica la piedra
angular masculina de la estructura social. El padre irredimido es el ciudadano irredimido, el
maestro incapaz, ciego a sus atributos esenciales como enfocador del Poder Amoroso. El
padre regenerado, el “Saturno de Luz Blanca” da y sostiene la encarnación en servicio
Amoroso, ejemplariza en su persona y carácter aquello sobre lo cual la familia y la sociedad
pueden construir una estructura mejor y expresa una conciencia de las verdades dirigentes
de la Vida. El influye y guía mediante el principio, no por congestión personal, y conoce la
verdad del Amor en las relaciones humanas. Así pues - Saturno en un horóscopo natal es la
imagen del padre instintivo o subconsciente - un aspecto del impulso de seguridad el cual
es la conciencia de la protección eterna del Padre-Madre Dios. El mándala de Capricornio
tiene al Leo “matriz de Amor” en la octava cúspide. La paternidad espiritualizada es la
expresión sexual elevada a la octava de la conciencia amorosa. No es una expresión “al
azar” - es inspirada espiritualmente, planeada espiritualmente, expresada espiritual y
hermosamente como una liberación de poder solar. (La instrucción oculta dice esto
repetidas veces). El ejercicio espiritual de la paternidad planeada (dirigida por sí misma)
sincroniza perfectamente con las esencias de la octava casa, el signo de Leo y el poder de
Saturno como una electrización de experiencia generadora, por el macho, con el máximo
recurso de Poder Amoroso.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

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