viernes, 7 de mayo de 2010

LA FRATERNIDAD


CAPÍTULO VI


LA FRATERNIDAD


La fraternidad es paralelismo en la relación humana. En nuestro esfuerzo de disolver
nuestras congestiones por “ser diferente de las otras personas”, vamos a enfocar nuestra
atención ahora por medio de la meditación en el Gran Mándala llamado el Horóscopo
Abstracto, sobre nuestra gran semejanza con los otros: Una rueda de doce casas con los
símbolos de los signos en las cúspides comenzando con Aries como Ascendente y los
símbolos de los planetas colocados en las casas correspondientes a sus signos de dignidad.
La fraternidad de todos los seres humanos entre sí está ilustrada aquí, ya que es la
simbología astrológica esencial completa de todos los seres humanos. Es interesante e
iluminador notar que el sexo físico, el desarrollo evolutivo absoluto y la “nacionalidad”,
credo y color”, no están representados en este diseño. Las calificaciones mencionadas
arriba son niveles temporales de expresión por las cuales el hombre se separa de sus
compañeros a través de sus sentimientos de inferioridad y de superioridad, de, ser mejor o
peor, más elevado o inferior y en general, ser diferente. El hombre difiere de sus
semejantes, en cualquier sentido real, solamente en la dimensión del tiempo; algunos de
nosotros dejamos el nivel del estado primitivo un poco antes que otros y
correspondientemente algunos logran la liberación antes. Pero todos recorremos el mismo
camino y realizamos los mismos requisitos evolutivos como expresiones de la idea
“Humanidad”. Cuando apreciamos claramente que nuestras reacciones de temor y de odio
hacia un malhechor y su fechoría, son simplemente - repito simplemente - estímulos
mnémicos de nuestra perpetración de esa fechoría en el pasado, entonces reconocemos que
condenar a un malhechor, semejante nuestro, es la perversión, de lo que debe ser amor
fraternal; él es fraternal a nosotros ya que él - y nosotros - somos paralelos recíprocamente
en el ejercicio negativo de la conciencia - la liberación de nuestros recursos vibratorios por
ignorancia de principio.
¿No es realmente la “condenación de un malhechor” una protesta de la conciencia el
hacerlo ver una exteriorización de su “traviesa niñez”?. Tratamos de inculparnos a veces
cuando recordamos errores o tonterías que hemos cometido en los pasados años; entonces,
¿No se culpa la “conciencia a sí misma” cuando ejercitamos una reacción de sentimiento
negativo intenso contra algo hecho por otra persona?. Nuestra conciencia es la misma que
la de nuestros hermanos - recurso esencial para la expresión del amor único y la sabiduría
única de nuestro Padre-Madre-Dios. Nosotros somos paralelos el uno al otro por ser
expresiones de una idea de nuestro padre-madre bipolar; el masculino-femenino de todo ser
humano, es realmente lo que está significado por la hermandad humana.
Nosotros somos paralelos a otros seres humanos en nuestros patrones de semejanza
en el sufrimiento. Defina el “sufrimiento” como la “forma por la cual disolvemos
involuntariamente nuestras congestiones en la conciencia”.
Nosotros no invitamos conscientemente al sufrimiento - el impulso total de la
naturaleza humana es evitar el dolor y la molestia en todo lo posible; pero como no
ejercitamos conscientemente nuestras capacidades para el crecimiento y el
desenvolvimiento, la Vida tiene su manera - por medio del estímulo rítmico de nuestros
patrones vibratorios - de alertarnos a los correctivos necesitados para la mejor liberación de
nuestras potencialidades espirituales. Él sufrimiento es el estímulo de una congestión
vibratoria y se encuentra un paralelismo de condicionamiento vibratorio en el “perpetrador
de la mala acción” y el que reacciona con dolor a esa mala acción; el primero está
funcionando dinámicamente, el último reflexivamente; ambos, en combinación representan
el masculino-femenino del patrón congestionado. ¿No debiera ser el “paralelismo del
sufrimiento” el campo en el cual estableciéramos nuestra simpatía más sensible con
nuestros semejantes?. ¿Qué diremos del individuo que impone la venganza como represalia
a una “injuria cometida contra él”?. ¿Está él realmente “balanceando la cuenta
justamente”?. Su perpetración de la misma - o de una injuria semejante - lo liga en
paralelismo al que le causó el dolor, la congestión se intensifica y ambos son
“aprisionados” más aún. La condición negativa en la conciencia básica es de ese modo
acentuada y ambos tendrán que enfrentarse a una “recristalización” más drástica en su
debido tiempo hasta que el paralelismo sea armonizado mutuamente por medio del amor-sabiduría.
Los estudiantes preguntan: “¡Por Dios ¿Por qué la tercera casa es llamada la casa de
los hermanos?”. Veamos lo que nos dicen dos copias del Gran Mándala:
Ponga una copia del Mándala de modo que la cuarta cúspide (Cáncer) ocupe el
lugar del Ascendente; ponga la otra copia de manera que la décima cúspide (Capricornio)
ocupe el lugar del Ascendente. En la primera, Géminis es el signo de la duodécima casa; en
la segunda, Sagitario es el signo de la duodécima casa. La palabra clave básica del patrón
del signo de la duodécima casa es la redención de ideales irrealizados; Géminis es el signo
de la novena casa - Sabiduría - desde Libra, símbolo de la complementación femenina;
Sagitario es el signo de la novena casa desde Aries, símbolo de la complementación
masculina. ¿Quién hace posible la encarnación?. La Madre (Cáncer) y el Padre
(Capricornio), como la expresión generadora bipolar de la vida. En otras palabras, por lo
tanto, ¿por qué se convierte una mujer en madre y por qué se convierte un hombre en
padre?.

1. Para contribuir a la redención de la vida humana haciendo posible la encarnación
de más “Luces”.

2. Para extender su espera de conocimiento y de comprensión a través de la
mayordomía de su engendrado.

3. En la presente expresión femenina y masculina, para “encender” recursos de
conocimiento derivados de la sabiduría cuando cada uno estaba encarnado en el sexo
opuesto.

4. Para experimentar “retribución kármica” - el medio de redención - por medio del
cumplimiento de patrones de relación kármicos a través del capítulo de experiencia de
padre - de ese modo flexibilizando la expresión de los recursos de su Amor-Sabiduría por
medio de una variación de polaridad y género, en una extensión (del pasado) de la
dimensión del Tiempo.
Como la tercera casa es la “duodécima de la cuarta casa”, vemos que los hermanos
(réplicas en parte, de la masculinidad-feminidad de ambos padres) en los planos internos
protegen las semillas embrionarias en el cuerpo de la madre. La acción fecundante del
padre hace posible esta “ignición de contacto”, y aquellos “en la tercera casa” emergen
(Cáncer-Capricornio son los signos cardinales) de lo invisible a lo visible a través de la
encarnación.
En el Gran Mándala, el signo de Géminis es la “raíz” del diámetro fraternal, por
estar en el primer cuadrante de la rueda. Su regente, Mercurio - la facultad intelectual - es
neutral en cuanto a género concierne; el signo es el tercero de la trinidad de aire iniciada
por Libra, por lo tanto, de cualidad “reflectora”. El Mercurio mitológico transmitía
mensajes de los dioses a los seres humanos; ¿No son nuestros hermanos mensajeros para
nosotros del padre-madre Dios?. Recibimos nuestros primeros “mensajes” o paralelismo de
relación y familiaridad con el sexo opuesto por medio de las relaciones con nuestros
hermanos durante la niñez en el sentido físico. “Hermanos” también significa “compañeros
de estudio”, “compañeros de juego” y “compañeros de infancia”: La “convivencia de los
niños” en los primeros años de la encarnación es la raíz de la “convivencia de hombres y
mujeres” en la vida adulta; nuestra relación con nuestros hermanos físicos es una expresión
enfocada, kármica, de este paralelismo. Además, la cualidad “neutral” - o “andrógina” - de
Mercurio como regente de Géminis, es simbólica de la falta de pasión (en su mayor parte)
de nuestros afectos para los compañeros de la niñez; niños y niñas juegan juntos y se
asocian simplemente como “chicos” - las diferencias de “varón y hembra” no se perciben
de manera marcada hasta que surgen las cualidades pasionales en la adolescencia y el
reconocimiento sexual del sexo opuesto.
Ahora - un acercamiento extendido a la tercera casa (refiriéndonos al Gran
Mándala).
Es la primera casa de relación en el ciclo de la rueda comenzando con el
Ascendente; por consiguiente, representa nuestras “relaciones pueriles” en cualquier nivel
de experiencia. Mientras somos novatos en un patrón de experiencia somos niños, no
importa nuestra edad cronológica. La persona que comienza un estudio de cualquier cosa es
un “niño” en ese empeño particular. Los adultos que tienen congestiones con la tercera
casa, con el signo de Géminis y con el planeta Mercurio son personas que tienen dificultad
de ajustarse a un horizonte mental nuevo - y es muy probable que experimenten dificultades
en adaptarse a las relaciones con sus compañeros de estudio. En los años de adulto puede
haber una “acumulación de negativos” (rigidez de opiniones, falso orgullo, envidias y
celos; complejos de inferioridad y de superioridad, etc.) que se han acumulado durante los
años de crecimiento. Cuando semejante adulto es impelido - por cualquier razón - a
“inaugurar un nuevo aprendizaje”, estos negativos acumulados emergerán de su
subconsciente a través de su “contacto fraternal” con sus condiscípulos; él puede encontrar
su camino un poco rudo debido a sus reacciones negativas hacia otros y por consiguiente
encontrar difícil el ejercicio mental verdadero. El puede reprochar su edad o el no haber
estudiado nada por largo tiempo; pero el contacto con otras personas en la ignición de
negativos y la observación cuidadosa podría servir para probarle que sus sentimientos de
discordia son realmente la raíz de sus dificultades. (La experiencia del autor durante la
guerra - paralela a la de muchos otros hombres-confirma esto: Cuando se le ordenó cumplir
una línea de trabajo completamente nueva y desconocida, las congestiones de la tercera
casa - Géminis-Mercurio trajeron sentimientos y reacciones de gran perturbación y
desagrado hacia los compañeros de trabajo; esto hacía muy difícil el ajuste al nuevo trabajo;
sin embargo, cuando la adaptación a los otros fue establecida en amistad y familiaridadhermandad
el ajuste al cumplimiento del deber se hizo armonioso y verdaderamente
placentero.
El ejercicio de nuestras facultades de la tercera casa está enfocado en el ejercicio de
la mente; por consiguiente, la impersonalidad de acercamiento puede ser un correctivo
notable para el desagrado por medio del contacto con personas con las cuales estamos
asociados en la experiencia del estudio (Géminis) y el trabajo (Virgo) - regido también por
Mercurio. Permitir mentalmente a todo compañero de estudios y compañero de trabajo
realizar su patrón de acuerdo con su equipo, es la más efectiva disolución de cristalización
psicológica de falso orgullo, envidia e inferioridad. Cuando hacemos de nuestra meta lo
mejor de nuestro propio aprendizaje y trabajo, liberamos a otros del desagrado de nuestros
negativos y nos liberamos de molestias internas, lo que en su totalidad resulta más eficiente.
No podemos tener sentimientos personales sobre el conocimiento y el trabajo puesto que
Géminis y Virgo son “raíces” de nuestros florecimientos impersonales. Géminis es
polarizado por la sabiduría de la novena casa de Sagitario; Virgo es la “Modulación” del
semicírculo inferior al semicírculo superior a través del signo cardinal de Libra. Percibir y
apreciar las habilidades y potencialidades de los condiscípulos y compañeros de trabajo es
electrizar las experiencias de estudio y de trabajo con la vehemencia del poder del Amor y
las congestiones se aflojan automáticamente.
¿Cuáles son algunos de los resultados de persistir en las congestiones de Mercurio-
Géminis-Virgo, tercera y sexta casas?. Haga el mándala de la cruz mudable: Una rueda con
las cúspides de la tercera, sexta, novena y duodécima casas cubiertas por los símbolos de
Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, respectivamente. Conecte estos puntos por líneas rectas,
formando la cuadratura mudable. Déle énfasis a los diámetros de Géminis-Sagitario y
Virgo-Piscis. He aquí algo significante: Los dos “puntos inferiores” de la cuadratura
mudable nos dan una pista para un “compuesto genérico” extraordinario a través de la
regencia de Mercurio. La polaridad masculina es Géminis (hembra) y Sagitario (varón); la
polaridad femenina es Virgo (varón) y Piscis (hembra). Aquí Mercurio se ve como el único
planeta que arraiga el espectro genérico completo de cualidad doble de polaridad doble, de
aquí que la naturaleza andrógina de Mercurio está representada por completo.
Se pueden clasificar varios tipos de congestión de Mercurio de la manera siguiente:

1) Géminis: Falta de foco mental, de organización y de concentración; esto resulta
en la indagación ligera, la superficialidad y la indecisión mental; si Mercurio se queda
“aniñado” es “actividad mental inútil”, estudio sin percepción, pensamiento sin sabiduría,
discursos y escritos sin patrón ni técnica; lo mejor que puede decirse de este patrón es la
“adquisición de hechos”, pero la absorción de conocimiento es difícil e inútil, y la
expresión sin sabiduría puede carecer de certeza que a la par es evidencia de inmadurez. La
primera línea de la cruz mudable cruza a través del signo cardinal de Cáncer, iniciador del
segundo cuadrante (o de la “familia”) y Leo, el recurso del poder del Amor, hasta el
segundo signo mudable:

2) Virgo - signo de la novena casa de la trinidad de tierra, iniciada por Capricornio -
símbolo del servicio como aspecto de sabiduría del elemento tierra y la liberación de las
potencialidades del amor creador como una contribución a la vida; Virgo, congestionado, es
un “servicio por pago material”; es “trabajo sin conocimiento o sin sabiduría”; el lema
“Patrón” (el Capital) contra “Empleado (el Trabajo)” es un símbolo arquetípico para
“Congestión de la Sexta Casa”; el capital y el trabajo son trabajadores en el mundo y sólo a
través de la fraternidad puede el lema redactarse nuevamente en “el Capital y el Trabajo”
como la combinación del verdadero servicio cada uno cumpliendo su parte con equidad. La
cooperación y la mejor contribución personal posible al patrón del trabajo; “el Capital
contra el Trabajo” es servicio congestionado y agotado por la falta de conocimiento técnico
y (muy importante) su principio: La sabiduría concerniente y valores humanos. Así como se
hallan compuestos fraternales en combinaciones tales como padre-madre, marido-esposa,
etc., del mismo modo el capital-trabajo es la identidad compuesta del servicio. Desde
Virgo, la segunda línea cruza a través del signo cardinal de Libra (complementación refleja)
y de su recurso emocional, Escorpión, hasta:

3) Sagitario: Signo de la novena casa desde Aries, tercer aspecto de la trinidad de
fuego, polaridad de Géminis, la irradiación del conocimiento como sabiduría, la fraternidad
de los padres y la fraternidad de nuestros hermanos mayores, nuestros maestros, padres de
nuestros Espíritus. La novena casa, congestionada, es teoría y abstracción que no es puesta
en propósito práctico; es sabiduría no demostrada en la vida diaria; es la religión que da
énfasis a las formas, a las distinciones y diferencias; es un punto de prueba sutil en octavas
superiores de desarrollo porque la congestión que llamamos “orgullo” se evidencia aquí en
nuestras condescendencias hacia aquellos que optamos por tenerlos como “inferiores” o
“menos sabios” que nosotros; es la sabiduría utilizada para canalizar expresiones de
satisfacción de poder personal, de ese modo frustrando su propio propósito por estar ajeno a
su propio principio; su esencia, por estar congestionada, es la imposibilidad de aprender de
la experiencia, careciendo la conciencia de la percepción de los principios envueltos en los
patrones de experiencia. Así como la inarmonía y la contención entre los padres pueden
infligir ofensas dolorosas en las mentes y emociones de los niños en crecimiento, del
mismo modo pueden - con efecto mucho más drástico - los celos, envidias, competencias y
sentimientos de discordia en los corazones de nuestros maestros, educadores, líderes
religiosos y artistas infligir dobles ofensas en nuestras mentes y emociones porque así el
trabajo espiritual del mundo es congestionado, distraído y agotado; así como los niños
tienden a veces a sentir que ellos son “competidores el uno contra el otro por el amor de los
padres” y los compañeros de trabajo (Capital o Trabajo) son competidores mutuos en la
obtención de ingresos”, del mismo modo nuestros Hermanas y Hermanos Mayores pueden
luchar uno contra el otro por el prestigio, la aclamación, la fama, el poder y la influencia;
ellos deben mantenerse realmente como símbolos vivos de fraternidad espiritual para que la
conciencia de los “más jóvenes” pueda ser elevada con mayor seguridad y certeza en la
comprensión y la percepción; si ellos han de servir de padres de nuestros Espíritus, deben
tratar de hacerlo con sabiduría que canalice su poder de amor. Desde Sagitario la cuarta
línea cruza a través del vértice de la rueda en el signo de Capricornio (cumplimiento de
responsabilidad) y a través del “cuadrante del Alma” a:
4) Piscis y la duodécima casa, polaridad de Virgo de Mercurio y signo de
“redención de ideales incumplidos”, la fraternidad del alma es representada por este signo
trascendente, regido por Neptuno; aquí nos enfrentamos a las exteriorizaciones de nuestras
más serias expresiones de falta de fraternidad - nuestras violaciones contra lo Divino en el
hombre y por su medio, por pago kármico somos traídos cara a cara con nuestra
“fraternidad con lo peor en el hombre” - el encarcelado, el perseguido, el traidor de ideales
y el adorador de ídolos; la casa duodécima congestionada es el “Judas” en cada uno de
nosotros - a través de sus representaciones vemos el “polvo” que hemos echado en los ojos
de nuestro hermano - cegándolo con ilusiones; Neptuno congestionado compendia lo peor
que es inaugurado por Mercurio congestionado y Júpiter congestionado; sólo las más
drásticas revisiones de conciencia - a través de la realización y el vivir del ideal - pueden
tener estos patrones a reajuste constructivo; la duodécima casa y el signo de Piscis son
interpretados como la “propia ruina” (el yo único no puede ser arruinado) porque en ellos
nos metemos en las trampas que hemos puesto en el pasado a nuestros hermanos y
habiéndonos convertido en “mensajeros de las tinieblas” en vez de “mensajeros de los
dioses”.
Géminis (abstractamente) y su tercera cúspide (concretamente) son el signo de la
tercera casa desde Libra (signo abstracto de la complementación) y su séptima casa
(concreta); el signo de la “novena casa” transmite el “aspecto de sabiduría”; la sabiduría
que derivamos de nuestra última encarnación en le sexo opuesto se manifiesta en el amor
que recibimos ahora - y la felicidad disfrutada - con los hermanos y hermana de ese sexo; y
ese recurso de sabiduría hace posible mayores desenvolvimientos en esta encarnación por
medio de nuestros nuevos capítulos de fraternidad.
El primer trino desde Géminis es Libra mismo - el aspecto amoroso de fraternidad
intensamente enfocado; nuestro marido-esposa es verdaderamente nuestro hermanohermana
y la siguiente “extensión” a Acuario, el signo de la undécima casa, es la
representación de fraternidad en su octava más ampliamente extendida - la octava de la
amistad, la vibración del amor, en paralelismo, que nos une en la conciencia con todos
nuestros hermanos y hermanas, trascendiendo toda barrera de clasificación y diferencia de
relación. La fraternidad, por lo tanto, es en el análisis final, el patrón de relación arquetípico
de la humanidad ya que todos nosotros tenemos que cumplir el uno con el otro todo patrón
de relación recíproca para realizar la manifestación del ideal humano en este plano.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

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