viernes, 7 de mayo de 2010

EL MAPA NUPCIAL


CAPÍTULO I



EL MAPA NUPCIAL

Se ofrece esta conferencia sobre los mapas nupciales con la intención de esclarecer, a los estudiantes de astrología, los procesos y significaciones de la convivencia de dos personas unidas para la experiencia mutua en el matrimonio. Ha sido el sentir del autor por
algún tiempo que erigir un mapa para la hora en que la boda ha de comenzar no es verdaderamente válido. Aquí se brinda un poco de materia de estudio sobre la hora justa de un mapa nupcial.
De acuerdo con lo que dice la filosofía oculta acerca de la evolución humana a través de los procesos de la reencarnación, “nacer” significa realmente “reaparecer en la carne”. Como quiera que todos nosotros hemos estado envueltos en el proceso de
reencarnación por mucho tiempo, “casarse” significa realmente “casarse de nuevo”. Es muy improbable que cualquier persona encarnada ahora no haya sido sometida antes al estado
matrimonial. Todos nosotros hemos realizado el equivalente de decir “lo acepto” en varios idiomas, países y épocas y en voces fuertes y suaves. Puesto que “marido-esposa” es una
identidad especializada de “hombre-mujer”, el “lo acepto” de ambos y los pronunciamientos finales del oficiante (o sus equivalentes) es realmente una variación de “YO SOY”; en otras palabras, el nacimiento de una nueva identidad en cuanto concierne a esta encarnación. Existe un paralelo notable entre el “nacimiento de marido-esposa” y el del individuo como una expresión física. Consultemos el Gran Mándala.
Un círculo con los diámetros vertical y horizontal; los símbolos de los signos cardinales (Aries, Capricornio, Libra, Cáncer) en el punto izquierdo, el punto superior, punto derecho y punto inferior respectivamente (cúspides del Ascendente, la décima, séptima y cuarta casas); desde el punto medio de la línea de Cáncer a través de los puntos medios de Libra-Capricornio bajando al punto medio de Aries, trace una línea curva, resultante en tres cuartas partes de un círculo; conecte por una línea recta, los puntos de las
cúspides de Aries-Cáncer (los puntos donde las líneas de las cúspides tocan el círculo).
Nos desviaremos por un instante para explicar el simbolismo de la línea recta de Aries-Cáncer: Cuando usted camina a través de un túnel usted está entrando al interior de la montaña o colina hasta tanto llegue al punto equidistante; el punto equidistante marca el
cambio de su relación con el interior mientras continúe desde el interior hacia la salida; cuando usted pasa por la salida, usted sale del interior. En los planos internos, entre estados
de encarnación, hay un “punto decisivo” que está determinado por su aptitud para la reencarnación. La atracción vibratoria de gravitación de sus ideales incumplidos entonces se pone en vigor y comienzan a activarse sus preparativos para la reencarnación. En otras palabras, desde ese punto en que usted está saliendo del interior de la subjetividad, la “salida” de la cual es su primer contacto con el vehículo que va a tener en el momento de la
concepción.
Mientras usted aún está en el estado subjetivo, pero preparándose para la reencarnación, están sucediendo cosas en el plano objetivo. Por ejemplo: Aquellos que van a ser vuestros padres pueden haberse conocido recientemente, haber reconocido la atracción
amorosa mutua y el deseo para la unión, haberse preparado para su ceremonia nupcial, establecido su hogar, efectuada la intimidad de su unión, etc., o si otro u otros hijos lo precedieron en la familia, esta preparación externa puede ser simplemente la decisión
mutua de los que van a ser vuestros padres de realizar su impulso para mayor experiencia de padres y en respuesta a ese impulso llevar a cabo la sincronización emocional y física
que resulta en la concepción de vuestro vehículo. Cualquiera que fuese, la preparación es sincronizada en los estados internos y externos. A la hora exacta para sus requisitos, la semilla de su cuerpo es encendida en la expresión y vuestro vehículo comienza su individualización. Al fin del período natal usted “nace” que simplemente significa “individualizado físicamente”. Su cuerpo, es a la vez la expresión quimicalizada de un objeto de deseo sobre el cual vuestros padres han de ejercitar sus recursos individuales y
mutuos de Amor-Sabiduría y vuestro deseo de evolucionar por medio de expresiones nuevas de vuestras potencialidades.
El cuadrante del mándala representado por “Aries a Cáncer” es la preparación subjetiva de su encarnación; Cáncer es la concepción; Libra es la objetivación del sexo físico que va a ser y la subjetividad de la complementación que va a ser; Capricornio es la
solidificación del organismo; Piscis, si fuera a mostrarse en la duodécima casa es el símbolo condensado de los residuos incumplidos de las tres cruces; Aries, al final de las tres cruces; Aries al final de los tres cuadrantes prenatales es el símbolo de su reaparición, al nacer, en la individualidad física, la reobjetivación de su “YO SOY” en este plano. De ahí en adelante, hasta la transición de vuelta a la subjetividad, su “YO SOY” despliega sus
potencialidades por medio de sus distintos intercambios de relación con otros seres humanos. Préstele seria consideración y reflexión a esto pues es la “representación humana” de un patrón cósmico.
Con esta analogía en mente y teniendo el mándala a mano, ahora traducimos este patrón en términos del asunto en cuestión - la significación de la ceremonia nupcial como el establecimiento de una nueva identidad de dos seres humanos.
El “punto de viraje subjetivo” es el momento en que cada persona actúa bajo un pensamiento, un sentimiento, o una oportunidad de tal modo que su encuentro es el resultado inevitable. Ejemplos: Ambos aceptan una invitación (1) mañana por la noche a
una comida en casa de un amigo mutuo; (2) a disfrutar entre amigos mutuos de una excursión al campo el próximo mes; (3) a asistir a una exhibición de arte chino en cierto día de enero próximo, o si ambos son astrólogos - benditos sean -; (4) hablar en una
convención de la “Star-lit Stargazers, Inc.” en West Blubber, Groenlandia, en 1968. El recibo de la invitación señala el momento crucial; la aceptación es la acción que los saca día por día de la “subjetividad del celibato” hacia la “objetividad de una entidad nueva como marido-esposa”. El elemento tiempo es por supuesto, una variante individual; algunas parejas tienen que esperar mucho tiempo antes de conocerse, mientras que otras se conocen
y disfrutan deliciosamente de la atracción recíproca de modo repentino e inesperado. Los “amigos mutuos” - o la Junta de Directores de la “Star-lit Stargazers, Inc.” - son medios
quimicalizados del poder del amor magnético y único que contribuye al logro del contacto recíproco entre las dos personas.
El primer encuentro de las dos personas concluye la fase “subjetiva” y este momento es análogo al “momento de la concepción” en el mándala. Ahora su unión está establecida físicamente y el intercambio vibratorio es inaugurado consciente o inconscientemente.
El intervalo de Cáncer a Libra en el mándala es el elemento tiempo entre el encuentro de las dos personas y su reconocimiento amoroso recíproco. Cuando eso sucede (la “maduración de la conciencia de polaridad de la adolescencia”), la subjetividad del género que coincidió con la objetividad del sexo en el período prenatal presente, es encendida mutuamente por la acción de la vibración simpática; cada uno ve al otro como el
símbolo ideal quimicalizado de las cualidades genéricas subjetivas - o la “complementación” en todos los planos -. Ellos no “caen” en brazos del amor (caer - palabra terrible), sino que se eleva el uno al otro en la conciencia por la fusión mutua de sus mejores cualidades. Esta “fusión mutua de vibración simpática; cada uno ve al otro como el símbolo químicamente en la acción que llamamos intercurso sexual. Estas dos “fusiones” son liberaciones de recursos tremendos y están acompañadas de realizaciones muy intensas
de seidad ideal, emocional, mental y espiritual. La fusión vibratoria organiza el reconocimiento consciente de ambos de “necesidad mutua”. En la mutualidad, esto conduce eventualmente - de acuerdo con la inclinación individual - a la decisión de contraer
matrimonio; también, de acuerdo con la inclinación personal, esto es seguido de la proclama de la intención. La decisión y la proclama están simbolizadas en el mándala por Capricornio en el punto superior de la rueda - símbolo de lo concreto, la organización y la condensación - polaridad de Cáncer.
El estado emocional objetivado por la proclama establece la identidad de “novia” y debe añadirse que en esta explicación “prenatal”, el signo de Leo y la quinta casa - que sigue a Cáncer - simbolizan el amor individualizado de una persona por la otra. Leo es irradiación de amor un asunto individualizado; no es intercambio de amor y todos los “puntos de identidad” del mándala cardinal son así porque ellos se refieren a las “relaciones por complementación”; una “madre” es tal en relación al “hijo” y un “hermano” es tal en
relación a otro hermano o hermana; el Capricornio de este símbolo es la identidad objetivada de Leo-Libra individual y mutuo, “amar y ser amado”. En nuestra tradición el nombre da a la mujer un aro como “dramatización” de su elevada conciencia de idealidad,
cuyo poder es simbolizado por la belleza resplandeciente de la joya - generalmente un diamante -, el cual es la joya simbólica del Sol. Este aro y el que se usa - (a veces dos) - en la ceremonia de la boda nunca es como algunos han creído un símbolo de sometimiento o
de esclavitud de la mujer por el hombre; por ser un círculo siempre es el símbolo del perfecto cumplimiento de recto intercambio en la unión perfecta. La decisión mutua, la presentación y la aceptación del aro, el anuncio formal y primer plan para el tiempo y lugar
de la ceremonia nupcial están recopilados en el punto de Capricornio. El Acuario de este cuarto cuadrante desde Aries, simboliza la irradiación de invitaciones a personas que aman
y son amadas y apreciadas por la pareja comprometida; la extensión de amor a miembros de la familia y amigos; los padres pueden sentir que están “perdiendo a sus hijos”; pero realmente están ganando, por la fraternidad de Acuario un “hermano menor” y una
“hermana menor”. La joven pareja, al desposarse, se convierte en miembros de la fraternidad de maridos y esposas y subsiguientemente en la de padres y madres - de la cual
sus propios padres son “miembros superiores”.
La última fase de este período “prenatal” del matrimonio será el signo de Piscis en su significado regenerador - símbolo de fe e idealidad -. Desposarse es significar la afirmación de la propia realización de lo bueno y lo bello de la vida y también denota una
buena voluntad de aportar a la Vida los propios recursos del Bien y la Belleza. El Piscis del mándala simboliza la ceremonia nupcial como un símbolo dramatizado de las realizaciones
más profundas y sentidas del regocijo, la inspiración y la amabilidad humanas. La habilidad artística de las vestiduras y el traje formal, las flores y la música, simbolizan el impulso de la humanidad de alcanzar y expresar realizaciones de belleza eterna - manifestación
perfeccionada -. En nuestra tradición, la ceremonia comienza usualmente con la primera nota del preludio musical o de la marcha nupcial misma. La ceremonia progresa mientras “caminamos a través” de Piscis, en puntos de oración, meditación, música y recitación de pensamientos espirituales concernientes a la significación interna del matrimonio. El oficiante simboliza en su persona al intermediario entre la personalidad y la realidad de
cada uno de los dos novios. Cuando él dice “yo los declaro ahora marido y esposa”, el recorrido a través de Piscis - como la ceremonia simbólica - es terminado en Aries y el surgimiento en Aries simboliza la nueva identidad de la pareja como “marido y esposa” en relación mutua y en relación, como individuos, a su patrón de vida individual. Grandes explosiones de música - y esta música debe ser de cualidad radiante y extática - y la pareja
caminan juntos por primera vez en su nueva identidad. Y que Dios los bendiga siempre.
En las ceremonias nupciales se hace algo con frecuencia que realmente no está en armonía con el simbolismo de la ceremonia; esto es, que el oficiante declara a la pareja - al final de servicio - “hombre y esposa”. Un hombre es un ser humano adulto; como tal, aún antes que pueda considerar el matrimonio él debe funcionar por necesidades por unos días, semanas, meses o años, como un “ser humano varón adulto”. La identidad recién establecida es “marido” y al asumir esa identidad el hombre “encarna” en una nueva octava
de conciencia de su “YO SOY” como un símbolo de su capacidad y buena voluntad de desplegar y de expresar nuevos niveles de conciencia, recursos y poderes.
La aseveración de nueva identidad está completa e integrada con la expresión de la palabra “esposa” en la declaración precedente; el período natal” está terminado y la relación material encarnada. El autor tiene la convicción sincera y madura que el momento
en que el oficiante dice “esposa” es la hora que se debe usar para el mapa nupcial. Sin tomar en consideración los planes, horarios y proclamas, el matrimonio no “nace por completo” hasta que se haya terminado esa declaración. El grito del niño al nacer y la
declaración del oficiante de la boda son expresiones del poder de la palabra - el sello viviente vibratorio de una nueva identidad -; de ahí en adelante, el niño recién nacido y la pareja de marido-esposa recién nacida son “cosas en sí mismas” individualizadas; ellos
están, por decirlo así, por su propia cuenta”.
Si usted tiene los mapas de los novios, identifique sus regentes planetarios con el mapa nupcial para determinar qué factor en el mapa está personificado por cada uno. Un mapa nupcial no es un “compuesto de dos personas” sino el patrón astrológico de una experiencia especializada. Siga prestándole atención a esto, correlacionando todo lo posible cada patrón planetario de los individuos con el mapa nupcial para el estudio de
agrupaciones vibratorias. Luego aplique al mapa de cada uno el regente planetario y las ubicaciones del mapa nupcial; esto es estudiar los significados esenciales, para cada individuo, de la experiencia, como factor más importante en la sucesión de las experiencias de la vida. El tener uno o ambos de los mapas individuales terminado, impondrá naturalmente la necesidad de estudiar los aspectos progresados - particularmente los de la
Luna - para estudiar la acción individualizada del mapa. Si usted no tiene la hora de nacimiento, no tendrá los mapas completos; pero puede aún agrupar las posiciones planetarias por las cruces (cardinal, fija, mudable) y por los trinos genéricos (Fuego, Tierra,
Aire, Agua) y compararlos con las agrupaciones de planetas del mapa nupcial. En cualquiera de los dos casos, puesto que todo acontecimiento ocurre entre dos lunaciones, aplique el eclipse solar previo a los mapas de los individuos (no al mapa nupcial porque la
boda no había “nacido” todavía cuando ocurrió el eclipse) y anote los aspectos que hicieron el eclipse y su Luna Llena resultante. Si la boda se llevó a cabo después de un mes del eclipse, entonces observe también los efectos de la lunación que precedió a la boda en los mapas de los individuos. Note los efectos - en los tres mapas - del eclipse solar que caiga primero después de la boda; dele atención particular al “punto” si alguno hubiere en que
este eclipse estimule en los tres mapas y note el lapso de tiempo entre éste y el siguiente eclipse. Este patrón de eclipse que estimula los tres mapas franquea la primera prueba mayor de las personas por el matrimonio y del matrimonio mismo por cierto compuesto de
debilidades de las dos personas, como individuos y como una pareja. Para lectura básica anote también todos los “puntos en común” en los tres mapas; todos esos planetas en los
mapas de las personas que están en cuadratura o en oposición le indican que - debido a la sincronización con un planeta en el mapa nupcial - la experiencia matrimonial trae una oportunidad excelente para percibir congestiones en la conciencia; a la inversa, todos esos planetas que están en sextil impulsarán el ejercicio de la transmutación autodirigida; todos los que están en trinos, representarán la “habilidad matrimonial” de “bendecir a las
personas” a través de las cuales ellos experimentarán realizaciones superiores de su idealidad. En otras palabras, todos esos patrones son experiencias que están enfocadas especialmente en el matrimonio. La “singularidad” del mapa nupcial enfoca la singularidad individual y mutua de las personas.
Cuando usted estudie un mapa nupcial, préstele mucho más atención a los diámetros que a las cúspides de las casas separadas. El matrimonio es polaridad humana objetivada y
los diámetros representan los fundamentos de la “bi-unicidad” de todas las experiencias humanas; en otras palabras, las bases de la polaridad. La mayordomía de las finanzas es segunda-casa-octava-casa; los niños son quinta-casa-undécima-casa, etc. La séptima casa
de un mapa nupcial compendia en sus cuadraturas y oposiciones el poder vibratorio que reta la integridad de la unión.
Todo esto es un ejercicio excelente de su habilidad de sintetizar como intérprete, una fase importante de su servicio, y un estímulo encantador para todo aquello en su naturaleza que lo haga amar la astrología.
Una sugerencia más: Trate de leer su propio horóscopo natal como un “mapa de matrimonio”; hablando filosóficamente - trate usted de comprenderlo - eso es exactamente lo que es.

***

del libro " Estudios de Astrología VIII ", de Elman Bacher

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